Nostalgia de la luz

La memoria histórica trata más bien de un nosotros cuya vivencia es «físicamente» inabordable. Una dimensión que no puede pertenecer a ningún individuo en concreto, salvo a aquellos que estuvieron allí y que nos podrían re-contar su recuerdo, su experiencia. Aquel pasado inmemorial que constituye una fracción de lo vivido de nuestro recorrido histórico hasta el presente nos es inaccesible, no nos pertenece porque no lo podemos recordar y por tanto su reconstrucción resulta imposible. Entonces, cuando el historiador reconstruye la historia, proyecta una mirada desde el presente (que ya contiene el pasado), hacia el pasado (del que no puede sustraer el presente). No solamente trata de poner en práctica un ejercicio subjetivo que pondera tal suceso o se «olvida» de tal otro, que hace resaltar las virtudes de aquel personaje en detrimento de tales otros…, sino que (esa mirada sesgada) interpreta los datos, transforma lo inasible de la historia y de su memoria en un acto político, tratando de dar una forma y un sentido concreto a la existencia, tratando de dar coherencia al informe devenir de la humanidad.
“Memoria de la dominación”, revista Etcétera, nro. 41 (2006).

Campo de concentración de Chacabuco para presos políticos (1973-1975)

Nostalgia de luz, obra inspirada en el libro de Michel Cassé, Nostalgie de la Lumière: monts et merveilles de l’astrophysique (1987), forma parte de una trilogía de la memoria que Patricio Guzmán abrió con Chile, la memoria obstinada (1997), seguida de la Nostalgia de la luz (2010), que hoy recordamos, y El botón de nácar (2015).

La Nostalgia de la luz (1:33’) se desarrolla en Chile. A tres mil metros de altura, los astrónomos venidos de todo el mundo se reúnen en el desierto de Atacama para observar las estrellas. Aquí, la transparencia del cielo permite ver hasta los confines del universo. Abajo, la sequedad del suelo preserva los restos humanos intactos para siempre: momias, exploradores, mineros, indígenas y osamentas de los prisioneros políticos de la dictadura. Mientras los astrónomos buscan la vida extra terrestre, un grupo de mujeres remueve las piedras: busca a sus familiares.

“Siempre me atrajo el desierto de Atacama en el norte de mi país. Con la misma intensidad me cautivaron las mujeres buscadoras de huesos humanos que han trabajado completamente solas en la inmensidad del páramo durante 36 años seguidos (y algunas seguirán trabajando hasta su muerte). Al mismo tiempo me interesó el desierto considerado como un gran contenedor del pasado. Hay piedras que tienen millones de años; moluscos petrificados con cientos de miles de años; momias, tejidos y cerámica con setecientos años de antigüedad; minas abandonadas del nitrato del siglo XIX; numerosos caminos construidos por el Imperio Inca. Al mismo tiempo hay decenas de telescopios que miran los astros que están a billones de años luz ¿Cómo no hacer una película con todo esto?”

►: Nostalgia de la luz (tarda en cargar)

«Creo que la memoria tiene fuerza de gravedad, siempre nos atrae. Los que tienen memoria son capaces de vivir en el frágil tiempo presente, los que no la tienen no viven en ninguna parte». Nos recuerda Guzmán.

https://www.patricioguzman.com/es/