“La vida humana no significa nada (para ellos)”: Entrevista a una trabajadora china huida de Foxconn

En las redes sociales chinas han circulado historias de trabajadores que han escapado de la fábrica de Foxconn en Zhengzhou (China). Temerosos de la inflexión de COVID-19 y confinados en el recinto de la fábrica, algunos trabajadores entraron en pánico y huyeron a sus casas. Para dar a conocer la perspectiva de un trabajador sobre por qué y cómo huyeron, hemos traducido el relato de una trabajadora sobre su experiencia.

Nota del editor:

En las redes sociales chinas han circulado historias e imágenes de trabajadores escapando a pie de la fábrica de Foxconn en Zhengzhou, en la provincia china de Henan. La megafábrica emplea a más de 200.000 trabajadores, y es uno de los principales proveedores de Apple y otras marcas de electrónica.

Para que sigan trabajando y no se vean interrumpidos por Covid-19, ha sometido recientemente a los trabajadores a un sistema de circuito cerrado, que se ha utilizado en otros lugares, como Tesla y Huawei, para mantener la infección cero dentro del circuito. En este sistema de circuito cerrado, los trabajadores sólo pueden ir de sus dormitorios a los talleres, y no pueden salir del recinto de la fábrica sin permiso.

Sin embargo, en las últimas semanas, los trabajadores de la fábrica de Foxconn empezaron a dar positivo en las pruebas. Pero, según los trabajadores, a veces se les permite seguir trabajando. Temerosos de infectarse debido a la proximidad entre ellos en los talleres y desconfiando de la gestión del brote por parte de la empresa, los trabajadores entraron en pánico y muchos huyeron a sus casas. Finalmente, se presionó a Foxconn para que dejara salir a los trabajadores, y los gobiernos locales organizaron autobuses para llevarlos a casa.

A continuación traducimos una entrevista con una trabajadora de una cuenta de WeChat en chino. Explica por qué y cómo huyó. Se ha editado ligeramente para que sea más larga y clara.


Mi familia es del condado de Yushi, en la ciudad de Kaifeng, en Henan (nota: una provincia central de China donde Foxconn y otros fabricantes se han trasladado desde las regiones costeras). Dejé de estudiar antes de graduarme en la escuela secundaria. Luego formé una familia. Mi marido está en paro. Tenemos dos hijos. Me presenté a trabajar en Foxconn en Zhengzhou (nota: Zhengzhou es la capital de Henan).

Foxconn tiene dos temporadas altas cada año, de febrero a mayo y de julio a octubre (pero a veces de agosto a noviembre). Durante estas dos temporadas altas, Foxconn necesita un gran número de trabajadores, y paga una elevada prima. O sea, si un empleado lleva 90 días en su puesto de trabajo y marca 55 días, recibirá una bonificación de entre 8.000 y 10.000 yuanes (entre 1.095 y 1.370 dólares).

Estos últimos años, cada año en temporada alta, elijo ir a Foxconn. El salario base mensual de Foxconn es de 2.000 yuanes (274 dólares), que se calculan según el turno de 8 horas diarias. Para ganar más dinero, todos trabajamos horas extras desesperadamente, y podemos recibir un salario de 3.500-4.000 yuanes al mes.

Aunque el salario base no es alto, estoy muy satisfecha con el trabajo porque puedo recibir una prima elevada cuando termine mi trabajo. Así que estoy agradecida a Foxconn por aportar ingresos estables a las familias rurales como nosotros.

Tras el brote de Covid-19 en Zhengzhou en octubre de este año, al propagarse el virus, toda la fábrica de Foxconn entró en estado de pánico. Las personas que dieron positivo en las pruebas fueron retiradas de todos los talleres todos los días, sobretodo recientemente.

Pero lo que la gente no entiende es que, aunque la pandemia puede silenciar una ciudad o un pueblo (nota: «silencio» se refiere a los cierres y restricciones), Foxconn puede seguir trabajando con normalidad, concentrando a los trabajadores e incluso haciendo que las personas con test positivos se mezclen en los talleres para trabajar.

Todo el mundo estaba muy asustado y atemorizado. Los trabajadores preguntaban por qué no podían tomarse dos días de descanso. Pero era inútil porque siempre ponen la cantidad (de productos) en primer lugar y la vida humana en segundo. La vida humana no significa nada (para ellos).

El 29 de octubre, volví a los dormitorios tras el turno de noche y dormí hasta las 15:00. Cuando mi familia me llamó, me despertaron y me dijeron que me diera prisa en volver a casa. Si no volvía ahora, no podría volver después. Los grupos de redes sociales de los trabajadores también estallaron en discusiones. Todo el mundo discutía cómo escapar.

Me levanté y me apresuré a hacer las maletas. Sin tiempo para comer, metí las dos barras de pan que me había dado la fábrica en mi bandolera roja, bajé volando las escaleras, compré en el quiosco una bolsa de fideos instantáneos, una caja de yogur, una botella de agua y una bolsa de salchichas de jamón, y miré a mi alrededor con pánico en busca de una salida.

El recinto de la fábrica de Foxconn es muy grande, todo el perímetro está vallado con rejas de  hierro soldado. Sin autorización, la gente del exterior no puede entrar, y la de dentro no puede salir. Me subí a la barandilla y salté, y busqué en vano durante más de una hora una salida que otros trabajadores habían mencionado.

Finalmente, un hombre de buen corazón me llevó al lugar donde la valla tenía un gran agujero. Utilizó la luz de su moto para iluminarme y me dijo: corre, corre.

Cuando me escabullí, ya había mucha gente fuera. Llevaba un par de zapatillas blancas, unos vaqueros azul oscuro y un abrigo negro de otoño. Me preocupaba tener frío por la noche y me llevé además una chaqueta de plumas cuando salí.

No podía utilizar la navegación y no conocía el camino a casa, así que tuve que preguntar a la gente si se dirigían a mi ciudad. A las siete de la tarde, seguí a cuatro o cinco personas y salí en dirección a casa. Por el camino, conocí a mucha gente que había escapado, el objetivo de todos era volver a casa.

Como teníamos miedo de provocar problemas a la gente de los pueblos situados en el camino desde la zona infectada, todos caminamos a lo largo de la carretera, a veces a través de los campos de cultivo, y tratamos de elegir lo mejor posible  y transitar por los lugares menos poblados.

Antes de escapar, me preocupaba pasar hambre en el camino. No esperaba que hubiera tantas personas amables en el camino que nos dieran de comer y beber.

Me cansé mucho con la caminata y me senté en el suelo a descansar. No me atreví a dormir, con la esperanza de volver antes a casa, preocupada por lo que pudiera pasar en el camino.

Como me paré para descansar varias veces no pude alcanzar a los otros trabajadores. Cada vez, tenía que buscar a los trabajadores que también iban a mi ciudad. Así que durante toda la noche seguí preguntando y corriendo. Lo bueno es que hay mucha gente que vuelve a casa, así que cada vez podía encontrar gente (a la que seguir); si no, seguro que me habría perdido y no habría podido llegar a casa.

Llegamos al punto de prevención de epidemias en el condado de Yushi a las 6:00 de la mañana del día siguiente. Estaba muy cansada. Me senté y no quería levantarme. El personal nos registró y nos hizo la prueba de ácido nucleico. A eso de las 9:00 de la mañana, me subieron a un autobús para ir a nuestra ciudad natal.

En nuestro autobús viajaban 40 personas. Había muchos autobuses que seguían transportando gente a cada pueblo.

Cuando llegamos al lugar de aislamiento del municipio, hicimos tres pruebas más de ácido nucleico. En el autobús, de 40 personas 6 dieron positivo y se los llevaron. No me asusté en absoluto porque ya estaba acostumbrada en la fábrica.

Me pusieron en una habitación con otra mujer. El gobierno me proporcionó fideos con un bollo. El olor a hogar era delicioso. Me quedé dormida.

Cuando me he levantado hoy, he abierto la «Love Pocket App» (nota: una aplicación creada por Foxconn para sus trabajadores) en mi teléfono y me ha indicado que estaba ausente del trabajo. Entré a trabajar en Foxconn en julio, y mi contrato vence el 2 de noviembre. El contrato estipula que si falto al trabajo tres días seguidos, no tendría derecho a la prima.

Algunos me preguntaron por qué no me había quedado en la fábrica tres días más antes de volver (para cobrar la prima). Respondí que primero prefería mi salud, no el dinero. Por supuesto, espero que consideren que se trata de un caso especial y me den la bonificación.

No sé cuántos días más permaneceré en el lugar de aislamiento, pero me alegro de haber conseguido escapar.

Dentro de unos días, podré ver a mis hijos y a mi familia.

En cuanto a Foxconn, no volveré a ir porque tengo miedo.

ALR Editors
https://labourreview.org/author/editors/
1 de noviembre 2022
Traducción de π
https://labourreview.org/human-life-means-nothing-to-them/

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