La guerra continua

Pilares de la sociedad; George Grosz (1926)

La guerra continua, no podemos imaginar el capitalismo sin guerra, la guerra social o la de clases, la guerra comercial, la guerra sucia, la militar… imponer las necesidades del Capital y de la clase capitalista necesita de la guerra y todo aquello que la acompaña. Este es el mundo en el que vivimos, por más que se pretenda disfrazar a base de propaganda, de democracia, de “libertades y derechos”, a pesar de la globalización y la internacionalización de capitales, sigue manteniéndose una pugna a muerte entre capitales, por la hegemonía, por las cuotas de mercado, la guerra permanente por cualquier medio. Venimos sufriendo en la pugna imperialista, el aumento del militarismo a escala planetaria con todas sus consecuencias, de las que el proletariado siempre sufre la peor parte.
Esta lucha se sitúa hoy en Ucrania, aunque el conflicto viene larvándose prácticamente desde que este país se separó de Rusia en 1991, iniciándose a partir de la «Revolución Naranja» de 2004.

En el 2008, G. Sussman y S. Krader (Portland State University) mencionan en su Template Revolutions: “Entre 2000 y 2005 los gobiernos aliados de Rusia en Serbia, en Georgia, en Ucrania y en Kirgizistán fueron derrocados por unas revueltas sin efusión de sangre. Aunque los medios occidentales en general pretenden que estos levantamientos son espontáneos, indígenas y populares (poder del pueblo), las «revoluciones de colores» son de hecho el resultado de una vasta planificación. Estados Unidos, en particular, y sus aliados ejercieron sobre los países postcomunistas un extraordinario conjunto de presiones y utilizaron unas financiaciones y unas tecnologías al servicio de la ayuda a la democracia”. Los autores se refieren al uso de las “Oficinas” concebidas especialmente para esta tarea, estas Oficinas se han beneficiado de la ayuda de muchas organizaciones estadounidenses que “exportan” la democracia, como el Center for Applied Non Violent Action and Strategies (CANVAS), la United States Agency for International Development (USAID), Freedom House (FH), National Democratic Institute for International Affairs (NDI), National Endowment for Democracy (NED), International Republican Institute (IRI). Organismos financiados por el presupuesto o por capitales privados estadounidenses, por el Congreso estadounidense, el Partido Republicano y el Demócrata, la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el sindicato American Federation of Labor-Congress of Industrial Organization (AFL-CIO), la Fundación Soros, o la implicación del senador John McCain, presidente del consejo de administración del IRI, también la CDU de Merkel o la Fundación Konrad Adenauer, miembros del Partido Popular Europeo (PPE).

Y acelerándose en el 2014 con las protestas callejeras contra el presidente Víctor Yanukóvich, con el movimiento de protesta llamado Euromaidan, viniendo a demostrar el éxito de la intervención extranjera en el fomento de un golpe de Estado civil contra un gobierno elegido democráticamente. En esos años Rafael Poch ya nos advertía de tales éxitos: “Victoria Nuland, la vicesecretaria de Estado y ‘estratega’ del cambio de régimen de Kíev. Asistida por sus peones polacos y con la obtusa aquiescencia alemana, Nuland ha puesto por fin a sus hombres en el gobierno de Kíev, los mismos que mencionaba el 25 de enero en una conversación telefónica grabada de la que trascendió aquel magnífico “¡Fuck the EU!”. El deseo de forzar el ingreso de Ucrania en la OTAN y de extender las bases americanas hacia las mismas barbas de Rusia, han acabado con un zarpazo del oso moscovita. El resultado; un claro peligro de guerra civil en Ucrania, la anexión de Crimea con violación de la integridad territorial ucraniana, y una inusitada tensión con Rusia”.

Por cierto, el “éxito” de la intervención occidental se debía, como una vieja variación del déjà vu, a la financiación del partido ultra-nacionalista, racista, homófobo, antisemita y anticomunista, Svoboda (‘libertad’ en ucraniano), estrechamente relacionado con una la organización paramilitar “Patriotas de Ucrania”, considerada neonazi y muy activa en los acontecimientos que ensangrentaron las calles de Kiev. Y a que este partido se hiciera cargo de la “autodefensa” de Euromaidan y formaran una alianza llamada «Grupo de Acción para la Resistencia Nacional» con el objetivo de llevar a cabo la desestabilización del gobierno Yanukóvich.

Lo que viene después es el suma y sigue de la estrategia de expansión imperialista estadounidense, sometimiento de la UE a sus intereses, y la elevada apuesta de la oligarquía rusa por mantener su cuota de mercado en la pugna imperialista entre capitales. Es el ascenso del comediante en el escenario ucraniano, con el “papel trágico” exigiendo la entrada de Ucrania en la OTAN y la nuclearización del territorio, demandas que deberían haber movilizado mayoritariamente a la población en su contra. Entretanto, asistimos al consiguiente despliegue mediático del patriotismo de trinchera y la comparsa del militarismo de los paniaguados, en su triste papel de parias de la instrumentalización capitalista.

Es necesario que los ucranianos puedan librarse y resistir las exigencias del guion que les han asignado en la guerra imperialista, es necesario que luchemos contra el militarismo, contra la guerra por cualquier medio que se impone contra la vida de los trabajadores.

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28 de febrero de 2022

Panfleto de TŘÍDNÍ VÁLKA del 24 de febrero de 2022
¡Proletarios en Rusia y en Ucrania! En el frente de producción y en el frente militar… ¡Camaradas!

Declaración de la Red Sindical Internacional de Solidaridad y de Luchas del 26 de febrero de 2022
¡Detener la agresión rusa en Ucrania! ¡No a la OTAN! ¡Por una Ucrania libre y soberana para los trabajadores!