Sin techo ni ley

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Aparece el cadáver de una (clocharde) “vagabunda” cubierta de mosto, “esa muerta de muerte natural no dejaba huellas”, nos recuerda la narradora. Así arranca la película “Sin techo ni ley” escrita y realizada por Agnès Varda en 1985, en la que “gracias a la gente que la conoció, nos relata las últimas semanas de vida” de la protagonista. Entre la ficción y el documental, “la gente habla de ella sin saber que estaba muerta”, comentando sus impresiones, su preocupación, el miedo, la repugnancia, el desasosiego…

La libertad sin miedo, libertad total; libertad individual contra el orden social establecido que alienta el deseo de libertad del otro; miseria, destrucción, soledad y muerte; individuo y colectividad… estas son las viejas cuestiones por las que transita Mona Bergeron, una mujer que “venía del mar”, sola y sin dinero, sin casa ni habitación, que recorre los campos y pueblos abriéndose camino.

Una cuestión colectiva: la agregación social (la llamada sociedad) contra el individuo, o como reza la distopía de Orwell 1984, la libertad es la esclavitud (y el título de la canción que utiliza la Varda: Passion Fodder – Freedom is slavery), Mabille dirá: Quien sabe que la libertad, en el sentido metafísico de la palabra, no existe, sino que constituye un arma social de represión penal y una ilusión subjetiva del instante, asume como fin, mediante el mayor conocimiento de las condiciones del determinismo, operar la metamorfosis del hombre en Conciencia. (Del Nuevo Mundo, Cuadernos Americanos, México 1943)

Más información en: http://www.rebeldemule.org/foro/cine/tema4885.html