“Convocatoria de la 3ª Asamblea de Asambleas”

Asamblea de Asambleas de los Chalecos amarillos en Montceau-les-Mines

Nosotros, los chalecos amarillos de Francia, nos reunimos en Montceau-les-Mines los días 28, 29 y 30 de junio del 2019 para la 3ª Asamblea de las Asambleas, en presencia de 250 delegaciones y 650 personas. En este territorio histórico de luchas de mineras, hemos seguido experimentando con la democracia directa dentro del movimiento. Queremos destacar el impresionante trabajo realizado por el equipo del Magny-Montceau-les-Mines. En continuidad con la Asamblea de las Asambleas de Commercy y Saint-Nazaire, trabajamos en grupo sobre varios temas, entre ellos: el referéndum de iniciativa compartida (RIP: Référendum d’Initiative Partagée), las asambleas ciudadanas y populares, las convergencias y la continuación del movimiento.

Esta Asamblea de Asambleas ha sido un momento de inteligencia colectiva y de convivencia para dar energía a todas y a todos para la continuación del movimiento. Continúa inscrita en los principios de la democracia directa que experimentamos con la voluntad de compartir estos trabajos en los grupos locales, a fin de que puedan ser enriquecidos y aprobados. Recordamos el principio de que los grupos locales son soberanos.

En este contexto, la Asamblea de las Asambleas expresó su deseo de converger y apoyar las luchas sociales y ecológicas sobre las bases de nuestro movimiento. Siempre que las reivindicaciones sean comunes, en el sentido de acabar con la miseria, la precariedad, la quiebra social, para ganar nuevas conquistas, estaremos allí.

Hemos recordado los efectos de este sistema capitalista que destruye lo humano y el medio ambiente, contra el que luchamos en todas partes, en la calle, en trabajo.

Con el fin de fortalecer la dinámica del movimiento, instamos a una serie de movilizaciones para las próximas semanas:

– Visibilidad de los GJs en el Tour de Francia, del 6 al 28 julio. – Gran movilización el 14 de julio. – Respondiendo contra el autoritarismo el 20 de julio, mediante la participación en la marcha ADAMA III en Beaumont-sur-Oise o mediante la organización de acciones locales (Marcha en memoria por el asesinato de Adama Traoré en 2016 a manos de policia). – Participar contra en el G7, en agosto en Biarritz.

¡Durante el verano, continuamos el movimiento y preparando la vuelta, animemos los eventos culturales, festivales, playas, mercados, calles y rotondas!

¡Estamos aquí! ¡Estamos aquí! Aunque Macron no quiera, estamos aquí.

Información relativa al 3er encuentro, documentos, actas… https://montceau.assembleesdesgiletsjaunes.fr

A propósito de una de las primeras reivindicaciones que fueron aprobadas en la 3ª Asamblea de asambleas de Montceau-les-Mines i del posible encarrilamiento hacia la acción política concretada en un referéndum de iniciativa ciudadana (RIC), iniciativa que durante meses ha estado presente en el entorno de los chalecos amarillos. Consideramos pertinente ajuntar a la declaración de la tercera asamblea un texto de Temps Critiques de febrero (2019) crítico con el RIC.

Por nuestra parte, pensamos que utilizar el RIC como vía de expresión de la crisis social existente significará, más pronto que tarde, entregar la dirección y la regulación de la crisis a aquellos mismos que hoy la administran.

En los retos del RIC (Référendum d’initiative citoyenne: Referéndum de iniciativa ciudadana)

Observaciones sobre las debilidades políticas de una reivindicación

Después de haber ampliado sus reivindicaciones iniciales y de seguir negándose a negociar, este último punto es esencial para el mantenimiento de una relación de fuerza con los poderes existentes, la dificultad que tiene el movimiento para extenderse sobre esta base (ver el carácter efímero de la confluencia del 5 de febrero, el fracaso de la conexión con el movimiento escolar en diciembre, la poca disposición de los habitantes de los suburbios a unirse a él), lo lleva a encerrarse en sí mismo en una reivindicación que puede ser su originalidad, pero que es sólo suya. Ciertamente, el movimiento de los chalecos amarillos tiene razón al querer conservar su autonomía, posesionándose como una especie de vanguardia de hecho («Todos los chalecos amarillos», se sobreentiende, nosotros las gentes de a pie). No hay nada que esperar de la llamada tradicional y voluntarista a una “convergencia de las luchas” pues cuando actuamos juntos contra la sociedad capitalista convergemos y no actuando separadamente primero y después convergiendo eventualmente (cf. el contraejemplo de los “bolígrafos rojos”, con la notable excepción de  l’Ille-et-Vilaine). Pero el problema está ahí. La vanguardia de masas sólo se justifica si es realmente masiva, es decir, si es seguida y no simplemente por procuración, sino sobre el terreno.

Ahora bien, si los primeros gestos de retroceso de Macron y el hecho de que el movimiento perdurara más allá del período de las fiestas se vivieron como una victoria, el movimiento hoy está objetiva y subjetivamente en su nivel más bajo con la impresión de estar frente a un muro que no inamovible. El riesgo es de responder, no tratando de retomar la acción directa, incluso variando las formas en un todo o nada que tal vez aclararía lo que realmente quiere el movimiento, pero tratando de perdurar a toda costa, incluso si eso significa institucionalizarse más o menos. En efecto, aunque la RIC ha estado presente desde el principio en los objetivos (no hay, por tanto, “recuperación”, como han dicho los pretendidos radicales), la creciente importancia que ha adquirido en las últimas semanas, como reivindicación única que puede satisfacer plenamente es inigualable, muy por delante de la otra forma de institucionalización rampante que constituye la idea del “Verdadero debate” en respuesta al “Gran debate” de Macron; una idea que sitúa al movimiento en una contra-dependencia con el poder.

Es este cambio de perspectiva al que hemos asistido en las últimas semanas con, al mismo tiempo, un cierto declive de la acción directa y de los “Macron-dimisión”, ya que el RIC puede representar también la esperanza de una remota destitución del presidente (y para algunos de la presidencia) que sustituiría a la creencia, un tanto debilitada, de una dimisión inmediata. Una referencia al RIC que, sin embargo, no es apoyada por ninguna otra fracción de la población pobre y trabajadora y que, además, no se discute realmente en profundidad en el seno de los distintos chalecos amarillos. Suele funcionar como una especie de “ábrete sésamo” que se supone que resuelve todos los problemas tan pronto como el RIC sea entendido por todos después de la divulgación de sus principios (cf. Los “caminantes” del RIC).

Para algunos activistas del RIC, la RIC sería tan efectiva que eliminaría todas las fuentes de conflicto. Bastaría con votar, evitando así todo el malestar que representan las manifestaciones y las huelgas. Es una fantasía bien conocida en política: algunos protagonistas piensan que se puede dividir la historia en dos, quieren cambiar las cosas para no tener que cambiarlas más. El RIC es aquí el fetiche de esta fantasía. De hecho, muchos chalecos amarillos no dudan de la inteligencia de sus líderes políticos (o patrones). Tampoco critican su supuesta experiencia; lo que más critican es que esta inteligencia está mal orientada, no hacia el “pueblo” o los pobres.

Desde este punto de vista, el RIC es sólo un razonamiento técnico (sería un instrumento) para resolver problemas y no un principio político para identificar los problemas a resolver. Por lo tanto, si el pueblo puede decidirlo todo, también tendrá que confiar en la competencia (de nuevo una noción nunca cuestionada) de los expertos para que le guíen en sus decisiones. El aparato del Estado es percibido esencialmente como político y burocrático sin que sus funciones políticas, administrativas o judiciales estén claramente identificadas y diferenciadas.Así pues, a veces se cita a los Estados Unidos como ejemplo porque allí los jueces son elegidos y no nombrados como en Francia, pero esto los convierte en objeto de luchas políticas clientelistas y los expone al poder de los lobbies industriales y financieros. Todo lo que es objeto del voto parece privilegiado, como si esto resolviera todos los problemas porque sería constitucional, legislativo, derogativo y revocatorio. (Con el RIC) “Las manifestaciones y las huelgas ya no serán necesarias, una votación decidirá”, como leemos en un folleto de presentación que circula por el Doubs y el Jura. ¡Felicitaciones por la convergencia!

El RIC como protagonista, significaría asistir a la ruptura entre la revolución democrática y la revolución social. De hecho, el RIC no puede hacer nada contra la patronal, los despidos, la fijación de ingresos distintos al salario mínimo. Es esta lucha la que se abandonaría en favor de la lucha contra la corrupción, la prevaricación, los ingresos excesivos de los diputados, aunque la banda de Macron ha sido enteramente pervertida por el sector privado y, como la mayoría ya eran “los primeros de la fila” en sus respectivos campos, ¡ganan bastante menos como diputados y ministros! Lo que resulta paradójico es que finalmente la crítica de los chalecos amarillos se centra más en el antiguo personal político, el que hizo carrera a través de la política, que con el nuevo cuyo programa implícito es destruir la política en favor de una supuesta experiencia (cf.: la utilización de la neurociencia para resolver los problemas en la Educación Nacional).

Lo que aquí se pone de manifiesto es la contradicción entre la acción colectiva de los chalecos amarillos y un RIC que se basa en un acto individual, aunque se trate de una propuesta asumida colectivamente. Ya ni siquiera habría necesidad de una cabina de votación para aislar, el clic del ordenador sería suficiente. ¿Por qué misterio aquel que vote “mal” hoy votará “bien” mañana? No se sabe; sólo se sabe que podrá destituir a quien voto si no se comporta bien, si no respeta sus compromisos o si hace «tonterías». De manera más general, la debilidad política del RIC es, al menos en estos intercambios, el hecho de que el propio poder (la cuestión de la soberanía, ya sea nacional o popular), no se plantea. Es como si toda la problemática que hace posible el RIC (la idea de democracia directa y de control popular inmediato) hiciera olvidar a los chalecos amarillos la naturaleza del Estado que sin embargo descubrieron durante su movimiento.

El hecho de que no se aborde este tema tiene como corolario que tampoco se aborde la cuestión de la ciudadanía y, sobre todo, su significado. Esto es particularmente obvio cuando se trata del RIC. La cuestión del derecho de voto no se aborda en absoluto, porque dividiría la solidaridad de los chalecos amarillos desde el momento en que sería necesario adoptar una posición sobre quién es ciudadano y, sobre todo, quién no lo es, a riesgo de no ponerse desacuerdo. Así pues, en las AG es a menudo necesario intervenir para corregir el término “asamblea ciudadana”, que espontáneamente a menudo cortocircuita el de “asamblea popular”, pero hay que recordar también que parece difícil estar en una barricada o en una rotonda al lado de un “extranjero” que lucha contra la injusticia fiscal y decirle que: ¡el RIC no es para él! Sin embargo, la referencia a la Revolución Francesa que comparten muchos chalecos amarillos debería servir aquí: es ciudadano el que participa en la revolución (esto se puede tomar en el sentido amplio de la lucha contra el orden existente) independientemente de su nacionalidad. No sabemos si vale la pena el “Gran debate” o el «Verdadero debate», pero lo que es seguro es que esto hará avanzar el debate y permitiría también resolver, no tanto la “convergencia de las luchas” con los suburbios o con las luchas en las empresas, como la incomprensión que ha reinado hasta ahora a propósito del RIC.

Temps critiques, 28 de febrero 2019

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